Es impresionante como diariamente podemos llenar nuestras cabezas de ilusiones, pensamientos falsos, pensamientos ciertos, positivos, negativos, necesarios, innecesarios, útiles, inútiles.
El ambiente hace de las suyas en nuestra mente, tornándonos a un cambio innecesario y muchas veces erróneo con respecto a nuestras ilusiones, futuro, y en muchos casos, compromisos. No hay nada en esta vida que pase porque si, todo tiene una razón. Desde el simple hecho que yo este escribiendo estos párrafos, hasta la hormiga que va caminando a mis espaldas, sin tener idea de que pasará con ella mañana.
Es cuestión de ilusiones, las esperanzas son bienes que no siempre debemos albergar ó, abstenernos de ellas por simple salud mental. Poco a poco he aprendido que las cosas que estuvieron a punto de cerrarse, tienen que cerrarse definitivamente y no volver a regresar. Menciono esto, porque muchas de las heridas que los humanos sufrimos, son debido a espacios dejados al vacio, esperando ser cerrados, abiertos o llenados.
Vivamos con un sueño, vivamos con una meta, con una demanda colectiva común. El mundo necesita amor, simplemente eso. Nunca había entendido la frase: “todos somos humanos y, nos equivocamos”, hasta hoy. No cometeré ese error, no tengo porque hacerlo.

